Amo como se aman ciertas cosas oscuras secretamente, entre la sombra y el alma.     

                                                     Pablo Neruda

 

 

 

Atrapado

 

 

Las calles se desbordan con vehículos

viajando hacia la irrelevancia

jactándose con indiferencia

de mi ceguedad.

 

Caras sin expresión

miran fijamente a través

de mi cuerpo transparente

celebrando tal vez que me perdí

en el laberinto de mi propio destino.

 

Peatones no me toman en cuenta

programados para no escuchar

mis gritos pidiendo ayuda

cayendo como lágrimas de angustias

de mis ojos suplicantes.

 

Mi mente ha sido insensibilizada

por mi propia confusión

incapacitándome a tomar la decisión

esencial para mi liberación.

 

 

Autismo


 

Fingí haber visto tu unicornio

escondido dentro de tus fantasías

me remonté con la bandada de pájaros

acompañándote en tus vuelos nocturnos

 

¿Me atrevo a caminar de puntillas

al otro lado de tu umbral

para entrar en tu mente insondable

y rescatar tus sentimientos retenidos?

 

A veces me agarras la mano

tus ojos de tristeza miran con fijeza los míos

reflejando mi pena disimulada;

contemplo a tientas si te das cuenta

del amor que llena mi corazón


 

Cenizas

 

 

Una montañita de memorias

cenizas

tu cigarillo todavía quemando sin llama

paulatinamente extinguiendo

mi propia consciencia.

 

Arrebatado por la desolación

petrificado

siento el vacío de tu ausencia

una aceptación amarga adornada

por compasión propia.

 

Pendiente de escuchar tu regreso

silencio

estoy subyugado por una realidad irrevocable

devorando poco a poco

la confianza en mi mismo.

 

 

Cuando los gatos callejeros se enamoraron

 


A yer

encontré una carta perfumada  tuya 

pidiéndome disculpas

por las noches inclementes

cuando los gatos callejeros se enamoraron

 

Frente al mar

por un momento eterno 

pido que la marea

con sus olas mensajeras

me envie besos tuyos de reconciliación

 

 

Decepción


 

La aurora detecta el momento

de la huella húmeda de una lágrima

antes de secarse,

del dolor de la crueldad

de los labios temblorosos

antes una sonrisa fingida

se apodere de su aspecto

 

Él mira con ojos testigos

al marcharse ella en silencio

dejando detrás de la puerta

el aire vacilante

impregnado con su perfume

 

Una decepción de la noche

o más bien una decepción de si mismo

 

 

Decepción


 

La aurora detecta el momento

de la huella húmeda de una lágrima

antes de secarse,

del dolor de la crueldad

de los labios temblorosos

antes una sonrisa fingida

se apodere de su aspecto

 

Él mira con ojos testigos

al marcharse ella en silencio

dejando detrás de la puerta

el aire vacilante

impregnado con su perfume

 

Una decepción de la noche

o más bien una decepción de si mismo

 

 

Decepción

 

 

La aurora detecta el momento

de la huella húmeda de una lágrima

antes de secarse,

del dolor de la crueldad

de los labios temblorosos

antes una sonrisa fingida

se apodere de su aspecto

 

Él mira con ojos testigos

al marcharse ella en silencio

dejando detrás de la puerta

el aire vacilante

impregnado con su perfume

 

Una decepción de la noche

o más bien una decepción de si mismo

 

 

Desprenderse

 

 

Volando

más arriba, siempre más alto

recuerdos ya olvidados

girando hacia abajo

como copos de nieve en el aire cristalizado

 

Subiendo más aún

penetrando sin dolor

la barrera de nubes augurios de una tomenta inminente

sus brumosas montañas nefastas engañan

y capitulan sin resistencia frente al intruso

 

Surgiendo

con una aprensión tensa

como un submarino emergente en aguas enemigas

alcanzo el silencio del vacío azul

mis ojos cegados por el esplendor del sol matutino

 

Planeando

con los brazos extendidos

sobre un alfombra infinito de una maraña de nubes

un solitario paisaje polar deshelando de mala gana

en un cielo de llamas rojizas

 

Perpetuamente distante

un destino evasivo

indiferente a lo rápido que vuelo

 

Determinado a no ser vencido

continúo estoicamente

de motu propio

 

 

Días de nubes lagrimosos


 

Acaparo con codicia

el aura de tu presencia

liberada poco a poco

en los días de nubes lagrimosos,

cómplices de mi impaciencia

al detener la péndula

de mis horas de ocio

antes que me trague

el abismo de la iniquidad


 

Días de sombras


 

Las dudas y las suspicacias

desenmascaradas en días de sombras

arrojan un hambre de confianza en uno mismo

su arrogancia

sin embargo

impotente a disimular su vergüenza.

 

 

Días hambrientos

 

 

Me has dado una razón para vivir

más fuerte que los truenos y relámpagos

de una tormenta tropical,

dando luz a mis días hambrientos

impacientes por empaparse

con tu rocío matinal.

 

 

El acto final


 

La cortina cae

el acto final

silencio

sin ovación

las flores marchitas proyectan sombras

sobre promesas hechas pedazos

sigues el vuelo de la gaviota

rumbo hacia el mar

buscando a ti mismo

en cámara lenta camino hacia atrás

para testificar tu llegada

en mis días de sueños desconsolidados

 

 

El Hatillo

 

 

Regreso en sueños y ensueños

a mi casa pintada toda de blanco en El Hatillo.

Hogar, refugio y taller de expresiones

de mis fantasías a través de los colores.

 

En una noche fresca camino de nuevo

por la plaza de mi juventud

con mi ruana de dos colores puesta;

a veces rojo, a veces azul,

color escogido a mi capricho.

 

Busco a las muchachas, riéndose tontamente

al hablar de sus novios apenas conocidos;

conquistadores de corazones en aprendizaje.

 

Los enamorados ignorantes de mi presencia,

viajando con su propia alfombra volante

a lugares mágicos,

más allá de un arco iris.

                                                                      

Un mundo que se desbarata,

como un susurro en el viento,

en la realidad de sus vidas cotidianas.

 

 

El Rio Bocanó

 


 Me tomó por sorpresa,

inundando las rocas bañadas de sol,

un saqueo a la vez de mis pensamientos.

 

Paralizado y jadeante,

seguí el rumbo de mis asustados ensueños,

desequilibrados y dispersos,

cautivos en la espuma del rio Burate,

arrebatados en una carrera despiadada

para sucumbir finalmente al abrazo abrumador

de las aguas turbulentas del Rio Boconó.

 

 

En la infinidad de nuestras almas

 

 

Tu sortilegio embriagó mis sentidos

el lucero Venus,

discreto testigo de nuestro peregrinaje

a nuestros sagrados templos,

tatuaba nuestra desnudez con sus caricias

 

Desde las faldas del monte Etna

volamos a las cimas de lava en llamas

a sepultarnos en nuestros cráteres ardorosos,

secuelas de nuestro apocalipsis

 

Mis besos, abrazando tus suspiros,

resucitaron mi libido en una ola sísmica

manipulada por mi amotinada testosterona,

enardeciendo sin indulgencia tu sacrificado cuerpo,

para saciar tus susurrados deseos,

ecos en vetustas leyendas

 

Envuelta en el fuego de una erupción volcánica

tu esencia fundada en la mía,

guardamos este momento de sublime subyugación

en la infinidad de nuestros almas

 

 

Gaviotas

 

 

Enjauladas en un puerto congelado

oprimidas por cielos grises

planean como copos grandes de nieve

y en las calles resuenan sus gritos.

 

Ningún barco, ningún navío las acompaña

cautivos de tempestades invernales

siguen los tranvías sin proas

con velas blancas imaginarias.

 

Aprendí en un sueño de infancia

el secreto de su idioma

cuentan de naufragios de galeones de tesoros

en las playas de islas lejanas

 

Al unísono regresan al mar

cargadas con nuestras ilusiones y miedos

repetidas en historias de la gente del mar

a veces con carcajadas y lágrimas salobres.

 

 

Huellas de tu indiferencia

 

 

Un universo de lunas paganas

resuenan los aullidos de lobos cobardes,

mientras busco por mi cuerpo desnudo

huellas de tu indiferencia,

magulllando mi sensibilidad,

haciéndome incapaz de resistir

la avalancha de perogrulladas inválidas,

agotando a escondidas mis engaños

 

Abandonado y en pánico

un pleamar sin regreso

me veo al revés en el espejo

en un intento por encontrar mi contrapeso

 

 

La curación



Se me agobió con su poder imponente

forzando hacia adentro con barbaridad su paso

para conquistar el malvado

 

Capitulé

devorado por su alta pleamar

empapándome y desarraigando mis temores

 

Invierno oscuro

vientos helados congelando mis sentidos

 

Recuperada mi soberanía y en pleno galope

mi mente volando en la lejanía de horizontes nuevos

cabalgo hacia el alba

 

Allá donde se toma el tiempo

para oler las fragancias

de las flores de primavera

 

 

La nigromanta

 

 

Electrificado por puñales de relámpagos

ensordecido por tambores de guerra

el firmamento busca asilo,

en su carreta de fuego

acercándose a galope

llevada por dragones atormentados,

tiñendo carmesí el alba

 

Escupieron llamas de perdición

iluminando nubes volcánicas

abrasaron templos de dioses sin gloria

y erupciones de lava sanguífera

de los mutilados ojos de ella,.

desterrados en perpetuas tinieblas,

prendieron fuego al criadero

de cucarachas asquerosas

gritando maldiciones paganas

por su coitus interruptus

 

Violada sobre el altar de Stonehenge

embriaga por venganza

escanció el balsero Charon,

venció la profundidad del río Styx

para invadir sin misericordia

la necrópolis de Hades

a reclamar su oráculo;

las encarceladas almas condenadas

a un purgatorio infinito

 

 

La visita nocturna

 

 

Llegó con la oscuridad

sin mi permiso

ninguna disculpa por su intromisión

tenía frío y se estremecía

intenté abrazarla

pero me rehusó

prendió en cambio un cigarillo

un silencio incómodo.

 

 

Me desperté amodorrado

me faltaba su calor a mi lado

estaba de pie mirando por la ventana

un perfil desnudo frente a la luna llena

hipnotizada

intoxicada por un anhelo

de viajar por el cielo

con una estrella fugaz.

 

 

Labios de opio


 

Labios de opio

un beso de los cuales

en delirio

mi lascivia desencandenada

enciende la intrépidez

a descubrir tus recovecos

y saborear el néctar

agridulce

de tus lágrimas

virginales 

 

 

Los desdichados


 

Ella le deja ir sin decir nada

inmóvil

sin lágrimas

ningún grito de arrepentimiento

paralizada

ni siquiera un parpadeo

sus ojos penetran como puñales

la piel de su espalda

la boca tiesa impide un temblor de labios en abandono

ninguna emoción

ninguna traición de los sentimientos

 

Él considera volverse

suplicar el perdón

un compromiso con su propio orgullo

rendirse frente a su debilidad

abusada por el egoismo de ella.

Su decisión tomada

los años desintegran como promesas falsas

un alivio agrio

náusea

pánico

suda en la frialidad de su cuerpo.

 

 

Los retazos de nuestro carnaval

 

 

Cuando las hojas de los árboles se duermen,

en las estrellas

busco tu sonrisa,

disfrazada

con una máscara de neblina.

 

Tus lágrimas desbordan

e inundan mi corazón,

arrastrando las cenizas

de sábanas quemadas;

los retazos de nuestro carnaval

donde los gritos de los enamorados

quedan encarcelados.

 

 

Los últimos días de verano

 

 

Hacia el calor del sur volaron ya las golandrinas

sin  entrar su sueño a despedirse,

despertada por roció matutino,

mojando como lágrimas ajenas sus mejillas,

la saludó un rayo de sol fugaz

al huirse de la servdumbre

de un ejercito invasoro de nubes

 

Sus  ojos  sin su lustre,

llevado por el tormento de la noche,

reflejan el cielo envuelto en matices de gris

mientras los últimos días de verano

se resignan a su suerte

 

 

Palabras mudas

 

 

Jamás a bañarse en mis lágrimas derramadas,

tus palabras mudas se ahogaron

en el diluvio de truenos

y las flechas de relámpagos

las quemaron

aniquilando su intento desorientado de huir

 

 

Dejadas al azar por una ola fugitiva

en una playa iluminada por luna llena,

se adormecían en caracoles,

salpicados por una lluvia de estrellas,

despertadas con perturbación y en desarreglo

por la caricia de una amorosa sirena

 

 

 

Me engañaron estrellas fugaces



 

Sus despeinadas trenzas el sol con fuego adornó

su danza tan sútil

sus pies desnudos sin rozar

las asustadas margaritas

Por la luz del sol como nieve se derritió

vestida en encantos de gaza fina

mis deslumbrados ojos bruscamente despojados

del banquete de su seductora figura

 

Su reaparición con paciencia esperaba

en vano

había subido un rayo de sol

llevándola a donde vino

 

Su paradero nunca encontré

los luceros de la Vía Láctea me lo negaron

pensé a veces haberla visto

me engañaron estrellas fugaces

 

Todavía con sus suspiros me burla

llevados por las ráfagas traviesas de otoño

susurrando en los estremecimientos de los árboles

exponiendo aún más su desnudez


 

Un encantamiento

 

 

Paré mi noria

bajé deslizándome por el arcoiris para alcanzarla

ella estaba huyendo con mis sueños

robados en la oscuridad de un eclipse

 

Voltió para decirme adios

mis ojos ignorantes se reflejaron en sus lágrimas

desapareció, asustada por una racha audaz

sin explicar la razón de su prisa

 

¿No me había confiado sus secretos?

Hicimos el amor salpicados por una lluvia de estrellas

nuestros cuerpos fundidos uno en el otro

consumidos enteramente por un encantamiento


 

Una despedida escrita

 

 

Un eco de silencio de pared a pared

buscando consolación

un viento fugaz desarregla sábanas vacias

de una cama abandonada

 

El calor de ella se enfrió

el dolor de él queda

fantasmas incansables embrujan recuerdos

presos en fotos empolvadas

 

Repiques lejanos de campanas en luto

testigos del acto final

de su obra teatral

lluvia de lágrimas borra una despedida escrita

 

 

Yorkshire


 

Veladas por la temprano neblina,

las deshojadas cumbres borrascosas se perfilan sobre los páramos,

que soplan friós vientos por las calles de Howarth,

el pueblo de los Brontes.

 

¿Era aquél llanto de tristeza de Catherine?

Un espíritu en vano llama el nombre de Heathcliffe,

rompiendo sin piedad el silencio

 

Más allá los “Dales” arrollan su paisaje, un alfombra pastoral,

escenario para una abadía majestuosa,

su violada belleza duerme en cautivo aislamiento

de su propia historia.

 

Satánicas chimineas, testigos de tiempos de revolución,

y días de gloria

quedaron sordomudas en una inactividad perpetua,

esperando con orgullo su sentencia.

 

Fundado por los romanos en la orilla del río Ouse,

Eberacum,

fortaleza cuyo muro protegía contra un enemigo

olvidado en la neblina de los siglos.

¿Cuántos tesoros quedan por descubrir

por debajo de esta ciudad catedralicia?

Cuyo nombre York lleva con orgullo

aquel puerto en el nuevo mundo.

 

Ciudad capital de glorioso linaje de reyes,

condenado a perder una corona.

El joven Rutland,

la rosa virgen de los Yorkistas,

despedazado en Wakefield,

por la espada pérfida de la rosa sanguinaria de Lancaster

 

El faro de Flamborough marca el lindero

por más allá las olas con espuma blanca

tienen el mando

de un seguro regreso a Kingston.

 

Un latido nuevo motiva el país.

Los orgullosos “Ridings”,

fragmentados por capricho,

del norte al sur, del este al oeste,

su identidad perdida.

 

Desde muy adentro, las raíces,

la nostalgia de estar de nuevo entre ellos;

`la sal de la tierra´,

el pueblo de Yorkshire.

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